SEDE DEL SERVICIO MUNICIPAL DE MEDIO AMBIENTE DE ZARAGOZA EN LAS RIBERAS DEL EBRO. ZARAGOZA
El emplazamiento de la Sede del Servicio Municipal de Medio Ambiente tiene un valor especial basado en la relación entre la ciudad construida y las riberas urbanas del río Ebro, recuperadas con motivo de la Expo 2008. Situado en el centro de la ciudad, junto al Puente de la Almozara, el solar presentaba un acusado desnivel topográfico entre el paseo y la plaza, en el nivel superior, y el parque de riberas del río Ebro, en el nivel inferior.
El proyecto se basa en dos ideas fundamentales: la primera nace de la respuesta a esta especial significación urbana y paisajística del lugar; la segunda trata de expresar la relación intrínseca entre el compromiso medioambiental del proyecto, su materialidad y su programa.
La relación con los espacios urbanos colindantes y las características topográficas del solar se convierten en condiciones activas de la implantación, como se aprecia en la sección del proyecto, que también pone de manifiesto la prolongación del espacio público del acceso a través de la cubierta y la configuración del edificio como plataforma-mirador hacia el Ebro.
El acceso principal al edificio se encuentra situado en el nivel superior definido por el paseo. En esta planta, de uso público, se ubican los espacios administrativos y el aula medioambiental. El vestíbulo principal une y separa ambos espacios, permitiendo su uso independiente. La entreplanta situada sobre el vestíbulo alberga despachos de apoyo para reuniones y conferencias. Bajo el nivel de acceso, en el basamento, se localizan las dependencias de acceso restringido: garaje, vestuarios, cuartos de guardas, almacenes e instalaciones. Esta planta inferior cuenta con acceso peatonal y rodado desde el parque.
Dentro de la concepción paisajística del edificio, la cubierta resulta ser un elemento fundamental e imagen principal del edificio desde los edificios de viviendas próximos; se configura como un mirador en diferentes niveles, relacionados a través de planos inclinados y un graderío aterrazado, previsto como anfiteatro al aire libre. Por otra parte, la demanda de un cierto carácter pedagógico en el compromiso medioambiental del proyecto está presente en la elección de soluciones constructivas y energéticas, con el uso de cubiertas ecológicas y ajardinadas, placas solares y placas fotovoltaicas.
La propuesta nace de una necesidad pública de construir un paisaje urbano, para después, desde la construcción y la expresividad de los materiales, atender a aquellos aspectos más sensitivos y sensoriales de la condición material y física del edificio. El contraste entre el panel de hormigón abujardado y tintado negro en diferentes texturas, del basamento, y el nivel superior, con paños continuos de vidrio sin carpintería y tablas de madera en fachadas y celosías, define la configuración formal del edificio. El proyecto busca dotar del máximo valor de uso y expresividad a la madera de ipe, que conforma fachadas, celosías y dinteles, pavimentos, paredes y techos, tanto exteriores como interiores en las zonas públicas mientras que son tableros OSB y carpinterías de acero en color negro, de suelo a techo, los que definen el acabado interior de las áreas administrativas.
LA RECUPERACIÓN DEL PAISAJE Y LA INTEGRACIÓN EN EL MEDIO.
Enmarcada en la reciente transformación urbana de Zaragoza, que ha redefinido la relación ente la ciudad y el río Ebro, la intervención permite re-descubrir el lugar volviendo a mostrar sus atributos e integrarlo en la vida de la ciudad.
Dada la singularidad del emplazamiento, el proyecto no se plantea como un objeto, sino como parte integrante del paisaje de riberas, no para ser visto, sino para ser recorrido. La forma del edificio responde no sólo al programa de usos, sino también a la oportunidad de aprovechar el potencial del lugar para convertirlo en un nuevo espacio público que se integra y funde con la topografía del entorno, mediando entre ciudad y río.
LA CONSTRUCCIÓN COMO COMPROMISO SOCIAL, URBANO Y MEDIOAMBIENTAL.
El uso del edificio demandaba un cierto carácter pedagógico en el compromiso medioambiental del proyecto, presente en la elección de materiales y soluciones constructivas, basadas en el compromiso entre reciclabilidad, mantenimiento, calidad y coste, con una manifestación visible en el aprovechamiento de las posibilidades bioclimáticas de la cubierta. El edificio restituye en sus cubiertas vegetales el territorio colonizado, facilitando su relación con el medio.
EL POTENCIAL DE LA CUBIERTA: ESPACIO PÚBLICO Y CAPTADOR ENERGÉTICO.
Dentro de la concepción paisajística del edificio, la cubierta resulta ser un elemento fundamental y la imagen principal del edificio desde los edificios de viviendas del entorno. Lla cubierta se configura como un mirador en diferentes niveles, con vistas al río y al parque, relacionados a través de planos inclinados de suave pendiente y un graderío aterrazado, previsto como anfiteatro al aire libre.
Como respuesta también al compromiso medioambiental ligado al programa del edificio, la cubierta integra espacios públicos con pavimento de madera, cubiertas ecológicas y ajardinadas, paneles solares y paneles fotovoltaicos. Por tanto la cubierta cumplirá una doble función: como prolongación del espacio público y como captador energético integrado.
LA PERCEPCIÓN DEL LUGAR COMO EXPERIENCIA DE LA ARQUITECTURA.
El proyecto se plantea en términos fenomenológicos, como instrumento de percepción del paisaje y marco para la experiencia de la interacción entre el edificio y los que lo experimentan. La vivencia del edificio permite una percepción renovada del paisaje.
La disolución de los límites entre el interior y el exterior, la configuración en voladizo de la sala polivalente así como los cerramientos de vidrio sin carpintería transmiten cierta sensación flotante de vivir en el paisaje.
LA EXPRESIÓN DE LA MATERIA: UN PAISAJE MONOMATERIAL DE MADERA
El edificio ilustra las posibilidades de un único material como revestimiento homogéneo que configura, como tejidas, las distintas superficies exteriores e interiores. La idea de una superficie tejida implica profundidad, densidad y respuesta al tacto.
Basándose en el uso sensorial de la materia, directo, sencillo y primitivo, el objetivo del proyecto estaba en explorar las posibilidades expresivas y de uso de la madera como material esencial que envuelve los espacios interiores y exteriores, transmitiendo una fuerte sensación de su materialidad.



