Viviendas sociales en el Ensanche de Vallecas. Madrid
El proyecto completa una de las cuatro parcelas que conforman la manzana cuadrada empleada como unidad urbanística básica que estructura el ensanche, por lo que establece una continuidad física con los colindantes, mientras que la disposición de los volúmenes organiza el conjunto en dos bloques diferenciados como solución de esquina para la manzana, permitiendo la entrada de sol y aire en el interior de la parcela. Esta condición es muy favorable para la mejora del soleamiento ya que la orientación del chaflán es precisamente Sur. Por otra parte, la unión en planta baja de los dos bloques mediante un porche permite controlar la entrada y establecer un acceso peatonal común a todas las viviendas en la confluencia de las dos vías que sirven al edificio.
El fondo edificable establecido por la normativa en 15 metros, se agota solamente en uno de estos dos bloques, en el que se sitúan las viviendas de menor superficie, ya que este parámetro obliga a disponerlas en corredor y por lo tanto las convierte en viviendas no pasantes. En cambio, en el otro bloque, en el que se sitúan las viviendas de mayor superficie se ha establecido el fondo edificado en 12 metros, lo que permite una disposición de las viviendas con ventilación cruzada.
Se concibe cada bloque como una gran "caja" o “marco” de hormigón apoyado sobre el basamento de la planta baja. El sistema constructivo empleado en la fachada combina soluciones tradicionales de fábrica revestida de mortero monocapa blanco con elementos horizontales de aluminio que ordenan el alzado reforzando la proporción horizontal. Cada altura de piso queda así dividida en tres bandas equivalentes. La banda central contiene los huecos de ventana, cuya altura varía dependiendo de las estancias a las que sirven. Estos huecos se protegen con antepechos y parasoles de vidrio translúcido que ocupan alternativamente la banda inferior o superior. Como resultado de esta organización se obtiene un “hueco reversible” que con las mismas soluciones constructivas puede configurarse como balconera o ventana con antepecho.
En los dos testeros que configuran la esquina del solar, este sistema de fachada se extiende para recoger los huecos que excepcionalmente alteran la orientación de los salones en estas viviendas de los extremos.
En el espacio libre de parcela se proyecta una zona ajardinada que cuenta con un área elevada para poder recibir plantaciones configurando una pantalla visual en el límite del solar. En conexión directa con este espacio exterior el edificio dispone de un local comunitario diáfano que puede abrirse completamente mediante correderas al jardín.
En sus primeras fases de desarrollo el proyecto centra su interés en la investigación sobre vivienda flexible.Por ello la distribución interior de las viviendas persigue este objetivo desde el entendimiento de que los deseos y necesidades de cambio que experimentan sus habitantes exigen cada vez más esta posibilidad de los diferentes espacios de la vivienda.Los espacios de descanso nocturno, requieren su aprovechamiento como estancias y sobre todo como zonas de trabajo, en las horas diurnas. Las preferencias de soleamiento y orientación de las áreas de estancia varían según el usuario, e incluso según las distintas estaciones del año. Las necesidades de número de dormitorios diferenciados pueden ir variando para acomodarse al crecimiento de la familia.
La propuesta resuelve esta exigencia de flexibilidad mediante el empleo de elementos de tabiquería móvil combinados con una organización interna de los elementos húmedos y con densidad de instalaciones (baños y cocinas) cuya posición en el conjunto de la planta permite alojar estos elementos correderos y posibilita su utilización desde varias zonas de la vivienda. Así,ofrece la posibilidad de situar las zonas de estancia a uno u otro lado indistintamente. Ambos espacios poseen las mismas características de iluminación y son de dimensiones idénticas.
Se pretende así valorar al máximo el plano del suelo, cualificado únicamente por las infraestructuras que contiene, entendido como el elemento más preciado de toda vivienda.
Podríamos hablar de una “vivienda reversible", es decir, que permite cambiar de posición los distintos usos para dar respuesta a las necesidades cambiantes de los inquilinos. Ofrece además la posibilidad de concebir nuevas formas de compartir el espacio doméstico, donde la distinción entre el ocio y el trabajo, el descanso o el estudio son límites borrosos en la vivienda; una frontera que establecen únicamente las personas que las habitan.
El estudio pormenorizado de los elementos móviles llevó a su clasificación en tres grupos:
1. Por un lado, grandes superficies correderas con guía superior y un sistema perimetral de neopreno a presión que garantiza los coeficientes de aislamiento acústico necesarios. Estos elementos quedan alojados entre el núcleo húmedo y el módulo de almacenaje cuando están abiertos, o bien se sitúan alternativamente a uno u otro lado de la vivienda.
2. Por otro lado, un conjunto de puertas correderas estándar con un sistema de armazón de aluminio embebido en el espesor de la tabiquería fija, que permiten un mejor aprovechamiento del espacio.
3. Por último, una serie de paneles pivotantes que actúan como puertas de acceso a las estancias y que adquieren la forma de emplanelados de madera en la configuración diáfana de la vivienda.



